07/04/2026
BATERÍA DE CEMENTO INSPIRADA EN LA ANTIGUA ROMA PODRÍA TRANSFORMAR EL ALMACENAMIENTO DE ENERGÍA?
Una tecnología inspirada en técnicas de la Antigua Roma está siendo adaptada para enfrentar uno de los mayores desafíos actuales: el almacenamiento de energía. Investigadores están explorando las propiedades del concreto romano para desarrollar una “batería térmica” capaz de almacenar energía en forma de calor, una alternativa prometedora frente a los combustibles fósiles como el gas natural.
prometedora frente a los combustibles fósiles como el gas natural.
La propuesta es relevante: aproximadamente el 30% del consumo energético mundial se destina a la generación de calor, ya sea para procesos industriales o para calefacción de ambientes y agua.
El sistema se basa en una reacción química conocida desde hace siglos. Cuando el óxido de calcio (cal viva) se mezcla con agua, se forma hidróxido de calcio, liberando una gran cantidad de calor. La principal ventaja es que esta reacción es reversible. Al calentar el material, es posible eliminar el agua y devolverlo a su estado original, permitiendo repetir el ciclo múltiples veces.
En la práctica, esto convierte el material en una batería térmica recargable.
Aunque la idea existe desde la década de 1970, recién ahora comienza a ser viable gracias a la reducción de costos de las energías renovables y a los avances en ingeniería de materiales.
Avances hacia la comercialización
Una de las empresas que busca llevar esta innovación al mercado es la startup estadounidense Cache Energy. La compañía desarrolló un sistema basado en pequeños gránulos de cemento, con tamaño similar al de un grano de maíz.
Estos gránulos reciben un agente aglutinante que garantiza su estabilidad estructural durante los ciclos de carga y descarga. Cuando se calientan con electricidad —preferentemente de fuentes renovables— almacenan energía. Luego, al entrar en contacto con agua, liberan calor, alcanzando temperaturas cercanas a los 540 °C.
El sistema funciona dentro de un reactor compacto con capacidad de aproximadamente 100 kilovatios térmicos, con versiones más grandes que alcanzan la escala de megavatios. Además, los gránulos pueden almacenarse en silos, lo que simplifica la logística y reduce la necesidad de infraestructura compleja.
Adición de agua a los gránulos (Imagen: Cache Energy/Reproducción)
Aplicaciones industriales y residenciales
Inicialmente, la tecnología está dirigida al uso industrial, especialmente en procesos que requieren calor constante. Sin embargo, existen planes para adaptarla al uso residencial.
En este contexto, la batería térmica podría integrarse a sistemas de calefacción, almacenando energía cuando la electricidad sea más económica —por ejemplo, durante períodos de alta generación solar o eólica— y liberando calor posteriormente, reduciendo el uso de gas.
Las pruebas en entornos reales ya están en marcha. Una fábrica de Whirlpool en Estados Unidos reportó resultados superiores a lo esperado.
El Departamento de Defensa de EE. UU. también evalúa el uso de esta tecnología para calefacción en situaciones de emergencia o fallas en la red eléctrica. Asimismo, universidades y empresas en Europa y Asia muestran interés, especialmente debido a la volatilidad de los precios del gas natural.
En la Universidad de Minnesota Morris, investigadores analizan la posibilidad de calentar todo un campus utilizando energía eólica local combinada con este sistema.
La tecnología fue inspirada en la Antigua Roma (Imagen: Andrii Marushchynets / Shutterstock.com)
Desafíos y competencia
A pesar de su potencial, la tecnología enfrenta desafíos. Uno de los principales es encontrar la composición ideal de materiales que garantice eficiencia y durabilidad a lo largo de múltiples ciclos.
Además, compite con otras soluciones de almacenamiento térmico que utilizan diferentes materiales y enfoques. Aún no está claro qué modelo se impondrá en cada aplicación.
No obstante, la propuesta resulta especialmente atractiva en regiones con alta producción de energía renovable. En algunos casos, la generación supera la demanda, reduciendo el costo de la electricidad a niveles muy bajos —o incluso negativos—. En este contexto, sistemas como la batería de cemento permiten aprovechar ese excedente y convertirlo en calor utilizable posteriormente.
Para los especialistas, la combinación de energías renovables con tecnologías de almacenamiento térmico puede abrir el camino hacia una mayor independencia energética, tanto a nivel local como regional.
Fuente: Vitoria Lopes Gomez - Adaptado de The Wall Street Journal



